Nuestro Blog

La cosecha (el aprovechamiento) de los excedentes

En un sistema de pastoreo intensivo (PI) el ganado cosecha directamente su alimento; debido al ritmo de crecimiento del forraje y a los cambios de clima a lo largo del año, habrá épocas en que al pastoreo se ajuste a las necesidades nutritivas del ganado en cantidad y calidad; sin embargo, en una buena parte del año (sequías, invierno), la cantidad de forraje no será suficiente para un consumo apropiado y en otra parte del año (condiciones para el óptimo desarrollo de la planta forrajera) habrá más forraje del que el ganado pueda comer. En un mundo ideal con sacar a los animales a pastar para que se alimenten del pasto que crece en nuestra finca y cambiarlos de potreros o lotes cuando se hayan alimentado bien y que la planta aún tiene reservas en su raíz para un sano rebrote, sería suficiente; sin embargo, la terca realidad se encarga de la necesidad de adoptar estrategias acordes con la naturaleza de los seres vivos (planta y animal).

 En un típico sistema de PI comparamos el APROTERAMIENTO ADECUADO con el primer piso de una construcción, la FERTILIZACIÓN sería el segundo piso y el APROVECHAMIENTO DE LOS EXCEDENTES vendría a ser el techo. Al construir un edificio nadie empezaría con el techo. En este artículo hablaremos sobre ese aprovechamiento de los excedentes.

Durante la primavera/verano el forraje tiene un crecimiento rápido, tanto que el ganado no llega a comerlo todo durante un período de ocupación del potrero o lote y aquí es donde “sobra”. En otoño/invierno ese ritmo de crecimiento se reduce significativamente y el animal se comerá toda la planta si lo dejan en el lote o potrero hasta dejarlo sin área foliar para producir energía a través de la fotosíntesis y, eventualmente, muere al quedarse sin reservas suficientes en su raíz. Este proceso de la naturaleza ocurre, nos guste o no. En base a esto es que podemos elaborar nuestra estrategia para hacer algo con el forraje “sobrante” cuando hay, para utilizarlo cuando no hay.

Hablaremos de los dos métodos más usuales para llevar a cabo una buena práctica de conservación de forrajes:

 

🌱 1. Henificación (Heno)

La henificación consiste en secar los forrajes hasta reducir sus contenidos de humedad con la ayuda del sol, viento o métodos artificiales a niveles inferiores al 20%, estabilizándose alrededor del 15% durante el almacenamiento. Este proceso impide el crecimiento de hongos y bacterias y detiene la acción de enzimas que podrían estropear el forraje. Las principales consideraciones para llevar a cabo una buena henificación son: cortar el forraje en su estado óptimo, antes de una floración avanzada; secarlo lo más rápido posible ya que esto evita pérdidas nutricionales; habrá que voltearlo para lograr un secado uniforme; almacenarlo una vez secado, en lugares secos y bien ventilados; de ser posible evitar contacto con el suelo para prevenir una contaminación. Este método es de fácil manejo y almacenamiento y de más bajo costo; si se prepara con forraje de buena calidad y se seca rápidamente, mantiene sus propiendas nutritivas y de palatabilidad.

🌽 2. Ensilaje (Silos)

Consiste en almacenar y fermentar los cultivos agrícolas, como el maíz, el pasto o la alfalfa, en condiciones anaeróbicas, es decir, sin la presencia de oxígeno, para que se produzca una fermentación láctica que preserve sus nutrientes. A través de este proceso, se logra conservar el forraje en un estado fresco y nutritivo por más tiempo, evitando la pérdida de nutrientes y minimizando la degradación de la materia orgánica. Además, al conservar los nutrientes intactos, se obtiene un forraje de alta calidad que contribuye al crecimiento y desarrollo saludable del ganado. Se debe cosechar el cultivo en el momento adecuado de madurez, generalmente cuando las plantas presentan un contenido óptimo de nutrientes y una humedad adecuada. Luego, se procede a picar el forraje en trozos pequeños para facilitar la compactación y evitar la entrada de oxígeno. Una vez picado, el forraje se transporta y se coloca en un silo, que puede ser una estructura de concreto, una trinchera o una bolsa de plástico. Es importante compactar el forraje de manera adecuada para eliminar el aire y favorecer la fermentación láctica. Posteriormente, se cubre el silo con una capa de plástico y se coloca un peso encima para evitar la entrada de aire y la proliferación de bacterias no deseadas. El tiempo de fermentación del ensilaje puede variar, pero generalmente se recomienda dejarlo reposar durante al menos tres semanas antes de abrirlo para su consumo. Durante este tiempo, se produce la fermentación láctica, que acidifica el forraje y lo conserva por un período prolongado sin perder sus propiedades nutritivas.

Artículos recientes

Síguenos

¿Necesitas más información?

No dudes en comunicarte con nosotros si necesitas más información.

(833) 217-03-31