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Asociación de gramíneas con leguminosas para la alimentación del ganado en pastoreo

Introducción

En regiones tropicales y subtropicales, como gran parte de México y América Latina, la base de la alimentación del ganado bovino es el pastoreo directo. Sin embargo, el uso exclusivo de gramíneas presenta limitaciones nutricionales, especialmente en cuanto al contenido de proteína cruda y la estacionalidad de la producción de forraje. Ante este escenario, la asociación de gramíneas con leguminosas forrajeras se presenta como una alternativa sostenible para mejorar la calidad del pastizal, aumentar la producción animal y reducir la dependencia de insumos externos permitiendo una dieta más equilibrada para el ganado. En el caso de las leguminosas, tienen la capacidad de fijar nitrógeno atomosferico mediante simbiosis con bacterias del género Rhizobium.

 

Fundamentos de la asociación gramínea–leguminosa

Las gramíneas forrajeras constituyen la base de la mayoría de los sistemas de pastoreo debido a su alta producción de biomasa, persistencia y capacidad de rebrote. No obstante, su valor nutritivo suele ser limitado, particularmente en proteína cruda, calcio y fósforo, sobre todo cuando el forraje madura. Por otro lado, las leguminosas forrajeras se caracterizan por su alto contenido proteico, mejor digestibilidad y mayor concentración de minerales esenciales. La asociación entre ambos grupos de plantas permite aprovechar la complementariedad de sus características. Mientras las gramíneas aportan volumen y cobertura del suelo, las leguminosas enriquecen el pastizal desde el punto de vista nutricional y edáfico. Esta interacción mejora el balance energético‑proteico de la dieta del ganado, lo cual es fundamental para maximizar la eficiencia de utilización del forraje.

 

Mejora del valor nutritivo del pastizal

Uno de los principales beneficios de la asociación gramínea–leguminosa es el incremento del contenido de proteína cruda del forraje disponible. Mientras muchas gramíneas tropicales presentan niveles de proteína entre 6 y 10 %, las leguminosas pueden aportar entre 15 y 25 %. Al combinarse, el pastizal ofrece una dieta más equilibrada, adecuada para cubrir los requerimientos nutricionales del ganado en crecimiento, producción de leche o reproducción. Asimismo, las leguminosas mejoran la digestibilidad del forraje y aumentan el consumo voluntario por parte de los animales, lo que se traduce en mejores respuestas productivas.

Incremento de la producción animal

Diversos estudios han demostrado que el pastoreo en asociaciones gramínea–leguminosa incrementa las ganancias de peso, la producción de leche y la eficiencia reproductiva en comparación con pastizales de gramíneas puras. Esto se debe no solo al mayor contenido proteico, sino también a una mejor sincronización entre energía y nitrógeno en el rumen. En sistemas bien manejados, estas asociaciones permiten sostener mayores cargas animales por hectárea sin comprometer la persistencia del pastizal.

 

Sostenibilidad y reducción de costos

La incorporación de leguminosas reduce la dependencia de fertilizantes nitrogenados y suplementos proteicos comerciales, lo cual representa un ahorro económico significativo. Además, la mejora de la fertilidad del suelo y la cobertura vegetal contribuyen a reducir la erosión, mejorar la infiltración del agua y aumentar la biodiversidad del sistema.

 

Tipos de asociaciones gramínea–leguminosa

En general se clasifican en dos tipos de asociaciones:

Asociación en el mismo potrero: en este caso se siembran mezcladas las dos especies en el mismo potrero, en una proporción de 70% gramínea y 30% leguminosa, este tipo de asociación es utilizado en climas templados ya que el ritmo de crecimiento de ambos es similar por lo que dentro de un sistema de pastoreo intensivo el tiempo de ocupación y el tiempo de descanso en cada lote puede ajustarse para las dos especies. Aunque es más palatable la leguminosa, los periodos cortos de ocupación hacen que el ganado los consuma parejos. Es muy importante hay que evitar el sobrepastoreo.

 

Asociación en bancos de proteína: la gramínea es sembrada en la mayor parte del potrero y la leguminosa en lotes más pequeños protegidos por cerco eléctrico donde se permite entrar a pastar al ganado por períodos controlados de tal forma que al final del día el ganado consuma de ambas especies. La gramíena tiene un ritmo de crecimiento más rápido que la leguminosa después de ser cortada (pastoreada) por lo que no es conveniente tenerlas en asociación dentro del mismo potrero; por este motivo y por su palatibilidad, en el mediano plazo la gramínea sería la que finalmente se establezca como especie dominante.

 

Entre las gramíneas más comúnmente asociadas con leguminosas se encuentran:

  • Brachiaria brizantha
  • Brachiaria decumbens
  • Panicum maximum
  • Cynodon nlemfuensis
  • Pennisetum purpureum (para sistemas semi‑intensivos)

Las leguminosas más utilizadas en asociaciones incluyen:

  • Stylosanthes guianensis
  • Arachis pintoi
  • Centrosema pubescens
  • Leucaena leucocephala
  • Desmodium spp.

Leguminosa Leucaena leucocephala         

Gramínea Brachiaria brizantha

       

En general, se debe mantener un equilibrio en la proporción gramínea‑leguminosa. Idealmente, las leguminosas deberían representar entre 20 y 40 % de la biomasa total del pastizal para maximizar beneficios sin afectar la estabilidad del sistema.

El control de malezas, la inoculación adecuada de semillas de leguminosas y la corrección de deficiencias de fósforo son prácticas clave para el éxito de estas asociaciones.

 

Conclusiones

La asociación de gramíneas con leguminosas constituye una estrategia eficiente y sostenible para la alimentación del ganado en pastoreo. Este sistema permite mejorar el valor nutritivo del forraje, aumentar la productividad animal y reducir costos de producción, al mismo tiempo que contribuye a la conservación del suelo y al cuidado del medio ambiente.

La correcta selección de especies, un establecimiento adecuado y un manejo racional del pastoreo son elementos fundamentales para garantizar la persistencia y eficiencia de estas asociaciones. En el contexto actual de la ganadería, caracterizado por la necesidad de una mayor eficiencia productiva y sostenibilidad, las asociaciones gramínea–leguminosa representan una alternativa altamente recomendable para productores ganaderos.

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